domingo, 12 de mayo de 2013

Mentiras verdaderas

Hay un elemento propio de este régimen que sus directores han ignorado, o tal vez incluso sobre valorado, y que actualmente les está destruyendo desde adentro lo poco que les queda de control político.

Uno de los objetivos irrenunciables de Hugo Chávez era lograr el control efectivo y total del espectro comunicacional. Es esa noción de la hegemonía comunicacional, la cual eventualmente va a conseguir una imposición cultural que permita consolidar cualquier fenómeno político sin mayor cuestionamiento. En base a esta tonta postura ideológica, Chávez emprendió una campaña titánica (y tiránica) en contra de los medios de comunicación, y siempre que cualquier postura sensata le recordaba que los medios, en la actualidad, son la mayor ventana de democracia que existe para cualquier país del mundo, Hugo le recordaba que estas ventanas, en su opinión, no son mas que herramientas burguesas que pretenden fomentar la contrarrevolución.

Tampoco pretendo caer en la ingenuidad, los grandes medios de comunicación, las cadenas de información a nivel mundial y algunos partidos políticos son los que deciden qué ve cada ser humano en el mundo. No obstante esta realidad, los intentos y excusas del difunto no tenían la solidez suficientes no para emprender una guerra por el control mediático (Algo que nunca consiguió) sino para posicionar una plataforma sólida de información, y esto porque sus intentos provenían de un pilar de arena, la ideología.

Una vez que se plantearon los objetivos, Chávez comenzó la instauración de su hegemonía comunicacional, y el primer gran golpe que asestó fue el cierre de Rctv, y luego en el marco legal, la ley Resorte, que no es mas que una carta abierta que justifica el control absoluto del gobierno sobre el espacio radioeléctrico, bajo cualquier circunstancia, en especial si existe una línea autoritaria y ventajista.

Las indicaciones venían de la experiencia histórica de los totalitarismos de izquierda del siglo XX, y en especial, de los secretos al oído que le daba Fidel con respecto a este tema. En la isla caribeña, el control absoluto de los medios en un contexto político específico consiguió fortalecer de una manera increíble el dominio total de la dictadura castrista.

Lo que no entendió Fidel en su ambición  y Chávez en su entrega, es que cada realidad política y social es distinta, y reacciona de forma diferente a cada estímulo proporcionado por los diferentes agentes (me excuso por este arrebato positivista). Esto significa que el intento de aplicación de una hegemonía comunicacional en Venezuela es por decir poco, algo sumamente atrevido, y es que durante los 40 años de democracia partidista (y en gran parte gracias a la falta de libertades de la primera mitad del siglo XX) la libertad de prensa, el periodismo irreverente, y la comunicación abierta y masiva se convirtieron en valores positivos de la sociedad venezolana, se institucionalizó la pluralidad informativa.

El método rojito a nivel comunicacional es tener el control total o casi total de los medios informativos, de manera que se pueda imponer su verdad de forma constante, para tener el control informativo de la política  venezolana y de la aproximación que a esta realiza cada venezolano. El primer problema con este método ya lo entendimos, y es la incapacidad para lograr la hegemonía, y el segundo problema deriva de este primero, y es que sin tener la hegemonía, el gobierno ha intentado promover la mentira en contraposición con la realidad, es decir, se desconoce de forma deliberada todos los sucesos que afectan al país.

Por esta sencilla razón los voceros rojos no admitirán jamás errores internos como causa del desabastecimiento, malas políticas económicas como el origen de la inflación, falta de atención como fuente de la criminalidad. Es por esta misma razón que el gobierno pretende bañar a la opinión pública con encuestas favorables a la gestión, precisan de información falsa que realce la línea política del gobierno, aún cuando esta información sea absurda con respecto a la realidad.

El problema actual es precisamente ese distanciamiento entre el discurso y la realidad, porque revela cada día mas la falta de honestidad de los jefes rojos, y no es que la mentira sea un gran antivalor en la sociedad venezolana (a diferencia de los EEUU), pero esta mentira produce un profundo enojo en el venezolano, porque lo hace entender que fue burlado, engañado, y esta ofensa si es un drama para el caribe que llevamos dentro.

Aún existe un pequeño espacio para que el gobierno recapacite, sincere las cuentas, nos hable de actualidad, y permita que veamos otro rostro, el rostro de la confesión, valor que bien administrado siempre garantiza momentos de calma, pues la aceptación es el primer paso para la rectificación, y la rectificación solo la practican hombres grandes. Yo dudo que esto suceda, pues la cúpula roja es soberbia, y peor aún muy torpe, por lo que su rumbo será la mentira y el engaño, hasta que la realidad les estalle en la cara, y la verdad, como dice un naciente líder político, se imponga sobre la mentira.


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