Venezuela se desdibuja cada día mas, y el país que algún día pensábamos ser ahora se desvanece en un recuerdo doloroso. Esta decadencia, este atraso, no es solo en lo material, en la realidad de la vida, sino también al nivel del pensamiento.
Mientras el resto del mundo civilizado avanza en nuevas líneas de reflexión humana, abriendo nuevos senderos para transitar en la innovación, la ecología y la autosustentabilidad, en este pedacito de tierra aún se discute sobre ideología. ¿Qué ideología? esta es la parte mas triste, porque ni siquiera es un debate que pudiésemos catalogar como "serio", sino que son los relinches de personas que ni en su propio lenguaje se entienden.
La izquierda en Venezuela tiene una historia larga y horrenda, que se consolidó de manera definitiva con el establecimiento de la democracia plena de los partidos. Luego de unos años de lucidez, el movimiento solo ha venido en picada rotunda hasta estrellarse en un pozo de estiércol que lleva por nombre "revolución bolivariana". Se ha convertido en un monstruo horrible que se ha propuesto destruir lo poco que le queda de grandeza a este pueblo, cercenando cada día mas su condición humana, despojándolo de todo tipo de virtud, de contenido, de riqueza.
La "izquierda" que controla el poder actualmente no llega siquiera al grado de ideología, es mas bien un padecimiento mental que surge de las carencias internas de sus representantes, es un hueco emocional que descubre ante el mundo una falta absoluta de autoestima, es decir, es una despersonalización abierta hacia lo podrido.
El sujeto estándar que pertenece a este grupo es un individuo que carece casi por completo de conciencia personal íntegra, de manera que no puede divisar sus fronteras individuales como ente vivo que significa una marca en el mundo real. Esto nos dibuja una mente angustiada, repleta de complejos, de ira, de resentimiento con el otro que es consciente y que actúa en consecuencia. No son capaces de enfocar estas carencias de una manera positiva, redireccionando estas energías en un sentido contrario para poder explotarlas de manera benéfica, sino que tratan de reducir su entorno, el cual entienden como hostil, a un nivel de distorsión que se adecue a su interioridad.
De esta forma, no comprenden la convivencia normal, basada en la colaboración y el optimismo, sino que la abordan como un problema existencial de conflicto. Siempre algo está mal con respecto a su realidad, siempre encuentran un enemigo vital que les destruye sus posibilidades, y este producto es el objetivo de su furia. El problema es que estas son carencias que se gestan en la imaginación del sujeto, y por lo tanto, para hacerlas visibles y posibles, les agregan la fórmula ideológica: Un discurso vacío, oscuro, muchas veces tautológico, que no se refuta con argumentos, sino que se obedece con disciplina, es una patología convertida en política.
La ayuda al desposeído, el equilibrio social, la reestructuración de los poderes globales, son todas excusas para saciar el vacío interno que incomoda y aterroriza a estas personas, y cuando alguien los pone en evidencia, el resultado tiene dos aristas, o la reacción violenta, o la huida cobarde. Todo el discurso de confrontación, de interés social, de cooperación internacional, es una fachada pobre que cada día que pasa se derrumba un poco mas.
Por todo esto, me río con simpatía cuando los escucho hablar sobre revolución y sus grandes logros, sobre la derecha fascista, porque veo con claridad toda la banalidad de sus palabras, que no vienen de un pensamiento crítico o filosófico, sino de la vacuidad de sus propias almas.
Para mayor colmo, nunca han tenido el antecedente, ni mucho menos un presente concreto que les haga frente en su farsa, pues en Venezuela NUNCA ha existido un movimiento que se pueda catalogar de derecha. El término derecha solo existe en los discursos de manipulación de la izquierda famélica que se aferra a la vida, haciendo lo que sea por no destapar la careta que muestre lo podrido que se esconde detrás, los errores de existencia de quienes sostienen sus banderas.
¿Y la izquierda seria de oposición y del mundo? ¿Donde pone a los verdaderos movimientos progresistas del mundo? La izquierda seria murió hace 20 años, y los verdaderos movimientos progresistas del mundo no son ideológicos, son caminos culturales que adquieren vocería política a lo interno de la lógica del Estado.
No quiero atacar con estas palabras al estudio académico que se hace en el país sobre la ideología, que sea dicho de paso es el único foco de luz visible que aún orienta al pensamiento venezolano. Hago referencia a esas personas que aún guardan en su interior esa esperanza retorcida que llaman "izquierda", esa necesidad angustiosa de pertenecer, y mas aún si esa pertenencia va acompañada de una identificación con el otro hacia abajo, hacia lo peor.
Es hora ya de crecer, porque la ideología es una expresión de una fase infantil inconclusa dentro del ser humano. Ni que hablar de esto que está en el gobierno, que a lo poco deberíamos catalogar como desastre, y si queremos una categoría estricta, debería ser un nuevo autoritarismo.
Abran los ojos aquellos que aún se llaman izquierdistas (Incluso esos elegantes que corrigen: "centro izquierda") e identifiquen esa carencia interna, esa pulsión que los lleva a caer en ese pozo de vacío mental y espiritual.
Basta recordar las recientes palabras de una de las Guevara, que dijo con tono reflexivo e intelectual que el pueblo venezolano era ignorante por no apoyar a plenitud a este gobierno. Por esto, cuando nos propongan ideología, respondamos con un solo valor: Dignidad.
@politicayvision
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