Decir que todas las instituciones públicas del país se encuentran tomadas por un partido político es llover sobre mojado. Aún cuando la oposición no termina de ser tajante y abierta en este tema, luego del 14A ha tenido una actuación que deja implícita esta afirmación.
No obstante estas nuevas posturas, Capriles parece dirigirse hacia un circulo vicioso que además es altamente nocivo para la alternativa democrática. Pareciera que la necesidad de agotar las instancias internas es un paso que "ata de manos" a la oposición para poder tomar (al menos temporalmente) nuevas medidas que refresquen esta cruzada por la verdad y la libertad del país, y este elemento perjudica la dinámica de protesta y de irreverencia política que pareciera estarse gestando en una buena parte de la población.
Tal vez existe un factor que no se note con claridad en este momento, y es el siguiente: Henrique ha llegado a un punto de inflexión en la toma de decisiones políticas, esto por una razón, y es que desde que se desconoció el resultado, y posteriormente, al catalogar apropiadamente al cne como un ente parcializado que responde a las voluntades de una cúpula política, se ha terminado de eliminar de una buena vez toda visión benigna que hubiese podido tener algún venezolano de oposición con respecto al "árbitro" electoral.
¿Que significa esto? que la vía electoral como estrategia política válida se terminó de cerrar. La población que sigue y apoya el camino de la democracia no puede volver a creer en la gestión del cne como ente imparcial, y por lo tanto, no tiene ningún incentivo para volver a participar en ninguna elección.
Ahora bien, esto no es un elemento plenamente negativo, como quieren a veces mostrarlo los analistas que se rasgan las vestiduras en favor del voto y la participación democrática. El ejercicio del voto es el acto democrático por excelencia, eso no se pone en duda, pero siempre y cuando este derecho se lleve a cabo en el marco de la legalidad. El error de la oposición sigue estando en su ambigüedad con respecto a esta realidad política, porque ya queda claro que la vía electoral no podrá ser de nuevo una opción, la evidencia así lo afirma.
El par de cabezas que logran algún razonamiento dentro del gobierno entienden esto, así lo planificaron, y ahora se acerca un nuevo proceso electoral, esta vez local, que por la tendencia ya explicada, se definirá con una clara victoria oficialista, y por supuesto, la victoria será por fraude, pero la abstención opositora será la fachada perfecta.
Este suceso terminará de consolidar las bases para el grosero traspaso de competencias, y a partir de allí se consolida la hegemonía de una autocracia que ya no precisará de máscaras. Es imperativo comprender esto para poder actuar en consecuencia, claro está, si se desea hacer algo al respecto, comentario que se le debería hacer a la dirigencia opositora venezolana, que en estos días noto tan calma y relajada.
Por cierto, cito aquí un comentario del señor Santelíz, quien a pesar de que no es rostro visible del cne, maneja TODO lo que allí sucede:
"A mi me pusieron aquí para ganar elecciones (...) ¿Cuando has visto tu a un partido comunista en el poder perder una elección?
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